Los insecticidas suelen consistir en sustancias químicamente activas, disolventes y adyuvantes. Los componentes específicos varían según el uso previsto y la plaga objetivo. Los componentes comunes de los insecticidas incluyen organofosforados (como diclorvos y dimetoato), piretroides (como cipermetrina y deltametrina), carbamatos (como carbofurano) y neonicotinoides (como imidacloprid). Estos componentes matan las plagas mediante diferentes mecanismos de acción (como la neurotoxicidad y la inhibición respiratoria). Además, los insecticidas pueden contener sinergistas, estabilizadores y emulsionantes para mejorar la eficacia y la estabilidad. Se deben tomar precauciones de seguridad al usar insecticidas para evitar daños a los humanos y al medio ambiente.
